Por otro lado en cuanto a las ventajas fisiológicas de los juegos, hallamos que aumenta la actividad cerebral, ayuda a la coordinación visomotora, desarrolla formas de respuesta rápida y crea atajos en el cerebro. Eso sin contar lo positivos que resultan como herramientas, ya sea como terapia de rehabilitación, como sustituto de compulsiones y toxicomanía, como instrumento de aprendizaje o como mero estímulo a ciertas complicaciones en la infancia.
Asímismo nos dan lecciones de ética y moralidad, lo vemos en Metal Gear Solid V: The Phantom Pain con un mundo sin armas nucleares, en aquellos que nos muestran los horrores de la guerra. También nos enseñan a explorar y a investigar el mundo, sobre todo en los sandbox como Minecraft, Fallout 4, The Elder Scrolls: Skyrim, Grand Thef Auto V; y por si esto no fuera poco nos muestran un camino de exploración en familia, con amigos, hijos, o pareja, con esa emoción de hallar lo inesperado.
Una vez que hemos hablado de las ventajas y desventajas de las obras volvemos a lo que nos incumbe: ¿nos han influenciado positivamente los videojuegos?, o ha sido por el contrario una experiencia negativa tras la cuál hemos decidido no volver a tocar ese título nunca más.













